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Necronomicón, el libro del infierno

La película argentina parte del mito que relaciona a Borges con el infame tomo lovecraftiano y construye una historia llena de misterio, intrigas y páginas malditas.

Se dice que cuando Borges fue director de la Biblioteca Nacional en Buenos Aires, un poco a modo de broma y otro tanto como homenaje, deslizó entre los registros de dicha institución una ficha con los datos del Necronomicón. Al ser descubierto este registro, sumado a la referencia que el mismo Lovecraft hace en su “History of the Necronomicon”, dio origen a una especie de leyenda urbana que sitúa una de las últimas copias existentes de este grimorio entre los anaqueles de dicha biblioteca.
Luciano Sarracino y Ricardo Romero parten de esta premisa para crear una historia atrapante que gira alrededor del libro. Diversas circunstancias relacionadas con la muerte del guardián del volúmen maldito y el descubrimiento de una cámara sellada en la biblioteca, le revelan a Luis, un simple bibliotecario, la verdadera cara de una ciudad acosada por criaturas grotescas, sectarios dementes y secretos arcanos.
Cargada de guiños para el conocedor lovecraftiano, la película dirigida por Marcelo Schapces, muestra una Buenos Aires sombría, acosada por lluvias y entidades sobrenaturales. Diego Velázquez, Cecilia Rossetto y Daniel Fanego entre muchos otros, encarnan a los personajes que se ven envueltos en una espiral decadente y demente. Acompañan a los actores las espeluznantes criaturas diseñadas por Salvador Sanz y el infame libro, recreado por Aldo Requena.
Necronomicón, el libro del infierno es una película, no necesariamente de terror, que adhiere a los cánones lovecraftianos. Personajes suicidas, obsesionados, entidades extradimensionales y libros, muchos libros.
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«Necronomicón: el libro del infierno» (review 2): más allá de la lectura

Jueves 01 de Marzo de 2018 14:51 | Escrito por Fernando Sandro |

El director de «La velocidad funda el olvido», Marcelo Schapces, prueba suerte en el género fantástico con «Necronomicón: El libro del infierno», una propuesta que convence desde lo ambicioso de su postulado. Se denomina McGuffin a un elemento, mayormente un objeto, que desencadena la acción en una película, funcionando como motor, motivador, o pretexto para que se desarrolle el actuar de los personajes.

El Necronomicón no es cualquier McGuffin, quién más, quién menos, todos debemos haber oído hablar de él. Ideado por el cráneo maestro y oscuro de H. P. Lovecraft (pluma mayor a la hora de esto de narrar historias de terror) por primera vez en «El sabueso», se trata de un libro fantástico (o grimorio) supuestamente escrito por el árabe Abdul Alhazred en el que se explicita todo lo relativo a las leyes de los muertos.

En definitiva, el Necronomicón es el libro de los muertos. No solo Lovecraft lo utilizó como material para varias de sus obras, infinidad de autores recurrieron a él. El cine, obviamente, tampoco fue esquivo, y además de la obvia referencia a la trilogía y remake de «Evil Dead», contamos con el film episódico homónimo de 1993 dirigido nada más ni nada menos que por Brian Yuzna, Christophe Gans, y Shusuke Kaneko; entre otros muchísimos ejemplos.

Todo esto para arribar a suelo argentino, más precisamente al director Marcelo Schapces, quien emprende la osadía de apropiarse del elemento lovecraftniano y contar una historia de acá, sin olvidar los orígenes, ni del McGuffin, ni del cine de terror nacional. Cuenta el mito que el Necronomicón conduce a la locura y muerte a todo aquel que lo lea.

Schapces podría haber optado por el camino simple. Sí, lo que están pensando, hacer una copia encubierta de Evil Dead, poner a un grupo de personajes que se topa con el libro, lo lee “sin querer” y que empiece el festín fenético y terrorífico.

Pero no, Schapces, que proviene del cine independiente con la valiosa «La velocidad funda el olvido», y del documental, con ejemplos como «Che, un hombre de este mundo»; elije hacer algo distinto y rendirle un verdadero culto al libro y su creador. Distinto, ese es un buen término para «Necronomicón: El libro del infierno». Una película que toma al terror desde otro costado, que crea una atmósfera, pero juega al género del misterio fantástico antes que ir por el impacto inmediato.

En ella, Diego Velázquez (ya toda una referencia para el cine de género e independiente en nuestro país) es Luis, un bibliotecario convocado por la Biblioteca Nacional ante un importante hallazgo. Hipólita (Cecilia Rosetto), encargada del sector, le cuenta que en medio de una refacción, encontraron un sector oculto de la biblioteca en el que se toparon con una serie de libros muy particulares, todos esotéricos, entre ellos, sí, el que se imaginan.

Luís, que vive con su hermana postrada Judit (María Laura Cali), concurre ante el librero Baxter (Daniel Fanego) para comprobar la autenticidad de las piezas. Entre todos, terminarán por descubrir una historia mucho más grande e impensada por detrás, que incluye a un ser extraño como Dieter (una participación muy especial y particular de Federico Luppi poco antes de su fallecimiento), y una femme fatale con mucho para contar, Mara (Victoria Maurette, otra que viene pisando muy fuerte dentro del género en Argentina).

En medio de estrenos argentinos dirigidos al terror como Resurrección, Necrofobia, Hipersomnia, Ataúd blanco, o las inminentes (y algunas ya vistas en festivales) «Luciferina», «Los olvidados», o «Aterrados»; con producciones que denotan una producción cada vez más notoria; «Necronomicón: El libro de los muertos» vuelve al más puro cine independiente y hasta estilo Clase B o de cine continuado.

 

Pero ojo, lejos está esto de ser una apreciación desmerecedora o peyorativa. Dentro de una filmografía riquísima como la Argentina, con el género fantástico en constante evolución durante los últimos años, no solo es bueno, sino necesario, que convivan todo tipo de películas y estilos.

A gran escala, y más chicas, que demuestren que con talento y esmero se puede lograr un producto digno y hasta ambicioso en su concepto. «Necronomicón: El libro del infierno» posee la valiosa aptitud de convocar a la investigación. Los pasillos de la Biblioteca Nacional son un escenario fundamental, utilizado con precisión, y los personajes hablan permanentemente de libros, sus orígenes e historias, Allí conviven no sólo Lovecraft, sino Poe y Borges, entre otros.

Un primer visionado de la película, invita a querer saber más sobre la historia y seguir descubriendo. Luis se embarca en una aventura literaria, que no es la de Nicolas Cage en «National Treasure» ni quiere serlo, es algo más oscuro, con un ritmo diferente. Cada paso que dé, cada avance, todo se tornará más extraño. También es cierto que Schapces desde el guion y el montaje optó por una narración algo cerrada, críptica, con algunas escenas que pueden descolocar.

Pero todo esto, esta sensación de extrañeza, sumado a un ritmo que decide por no apurarse e ir introduciéndonos en la historia a medida que avanza, y una muy lograda utilización de locaciones reales (no solo de la Biblioteca Nacional) confluyen en la creación de una atmósfera inquietante exacta, que logra captar nuestra atención e interés.

«Necronomicón: El libro de los muertos» gana cuando más terrenal es, cuando más se aleja de los elementos fantásticos puros (más allá de que una posesión “mostrada” puede considerarse lograda), y se avoca en la investigación del terrorífico libro. Algunos efectos, para aquellos que no comprendan que estamos frente a una producción independiente, pueden parecer menores.

 

 

Lo satisfactorio es que el eje central no pasa por ellos. Velazquéz compone a otro de sus personajes calmos, de expresiones justas, adecuado para el personaje investigador. Maurette confirma una vez más por qué es tan convocada para el género, tanto como mujer con secretos extraños, sensual, como de armas tomar (atención a su toma cuasi de catch en un solo plano), siempre encuentra el tono correcto y convincente. Quizás el personaje más difícil sea el de María Laura Cali, por su inserción en la historia, y por lo que debe componer, sin embargo, la actriz logra sacarlo adelante con talento.

Del resto del elenco citado no hay mucho que agregar, hacen notar sus nombres y trayectoria. Marcelo Schapces hace una apuesta riesgosa con «Necronomicón: El libro del infierno», y por esa audacia y el deseo de hacer algo diferente al camino simple y lograrlo, sale ganando.